jueves, 30 de mayo de 2019

TEXTOS

TEXTO 1 
Título:El papel del profesorado en la actualidad. Su función docente y social. Foro de educación, 6(10), 325-345. 
Cita APA:Jiménez, E. P. (2008). El papel del profesorado en la actualidad. Su función docente y social. Foro de educación, p.p 325-345 
Justificación: He elegido este texto ya que ha llamado bastante mi atención la importancia que la autora señala en la figura del docente ya que se les considera un pilar fundamental para el completo desarrollo de los niño/a/s.
Resumen 
Resulta evidente que la misión de educar a nuestros menores y jóvenes recae, directamente, sobre dos pilares esenciales: la familia y la escuela. Si bien en el campo de la familia la figura esencial que va a desempeñar las labores educativas y sociales son los padres; en el caso de la escuela, el sujeto clave de formación es el profesorado.  
Para poder analizar la situación que los docentes están viviendo en la actualidad, es preciso que realicemos una aproximación a las funciones esenciales que ha de cumplir y que desarrolla en la actualidad, así como de igual forma es preciso que prestemos una atención especial a aquellos factores que, de una manera u otra, están condicionando la práctica docente e irrumpiendo en el buen desarrollo de la formación.  
Pero no debemos olvidar que el docente no es un mero transmisor de conocimientos, sino que además es un fuerte agente socializador y que, a través de su docencia, transmite una serie de valores que van a calar, directa o indirectamente, en la formación de los más jóvenes.  
Palabras claves: Educación, Profesores, Socialización, Valores, Práctica docente. 
Conclusión: 
Tal y como venimos argumentando a lo largo de este artículo, la educación de los niños y los jóvenes está fundamentada en dos pilares esenciales: la familia y la escuela.Si bien en el campo de la escuela la figura esencial que va a desempeñar las labores educativas y sociales son los padres,en el caso de la escuela,el sujeto clave de formación es el profesorado. La labor de los docentes se presenta como una misión muy dura de cumplir,ya que son muchas y diversas las funciones propias de su cargo,más todas aquellas añadidas por parte de las administraciones, así como de la propia sociedad,las cuales,en ocasiones,los desbordan y alejan de su fin último: formar a los menores en una serie de conocimientos,destrezas y valores para que puedan adquirir las capacidades básicas y/o específicas para poder ejercer como ciudadanos de pro. Si bien es necesario tener un cuerpo de profesores plenamente concienciados con el fin de la educación, así como con su finalidad última, no debemos cargar en las espaldas de estos profesionales una responsabilidad tan relevante,como la que implicaría convertirlos en los únicos elementos formadores y socializadores de la infancia. Por ello, se presenta esencial ofrecer un apoyo continuo a la figura del docente. Pero este apoyo no puede centrarse sólo y exclusivamente en un refuerzo moral,sino que debe ir acompañado de un conjunto de procesos formativos que les ayuden a reciclarse profesionalmente, así como, por una serie de recursos que les permitan poder desarrollar correctamente su labor y enfrentarse a las diferentes situaciones que puedan llegar a condicionar su práctica docente. Pero este respaldo no puede recaer únicamente en la administración,sino que debe ser un compromiso pleno con la educación,que asuman todos los agentes que componen la comunidad educativa; nos referimos a padres, alumnos, equipos directivos, administración… y, en general, a la sociedad en su conjunto. Por todo ello entendemos que la figura del profesor es clave, en todo lo relativo a la formación y socialización de los menores. Pero, para que pueda desarrollarse de una manera acertada, resulta necesario dotar al profesorado de todos los medios que precisa,así como de un respaldo público por parte de todos los agentes educativos y sociales. Finalmente, lo que se les pide a los profesores es que formen a los más jóvenes y, a su vez, que lo hagan desde una correcta preparación (tanto teórica, como práctica); y con una actitud basada en la motivación, ya que si ellos mismos no creen en el proceso formativo, ni en lo que están transmitiendo a sus alumnos,difícilmente se pueda llegar a conseguir un correcta educación. 
TEXTO 2 
Título: Formación docente, práctica pedagógica y saber pedagógico. 
Cita APA: Díaz Quero, V. (2006). Formación docente, práctica pedagógica y saber pedagógico. Laurus, p.12
Resumen 
Los docentes generamos teorías de manera consciente o inconsciente, que pueden contribuir a laconstitución de una base de conocimientos sobre los procesos queexplican nuestra actuaciónprofesional y el reconocimiento de esta realidad constituye un nuevo referente para analizar la formaciónpermanente del docente. Este estudio examina la formación docente desdedos de sus categorías de análisis más importantes: (a) la práctica pedagógica y (b) el saber pedagógico, las cuales se revelan en sus entidades ontológicas, teóricas y epistemológicas cuando se indaga sobre el proceso formativo. Nuestra actuación no puede, ni debe estar limitada sólo a consumir conocimientos producidos por otros (Eliot, 1997), sino que debemos contribuir con eldesarrollo real de un docente-investigador, pues, al reivindicar la condición de generador de teorías está en la posibilidad de producir nuevos conocimientos, desde un proceso reflexivo, que deben socializados y sistematizados para que sean útiles a la sociedad. 
Palabras claves:práctica pedagógica, formación docente, docente-investigador, saber pedagógico. 
Justificación: He elegido este texto porque considero que los docentes deben estar en continua investigación, es decir, deben estar al tanto de todo lo que ocurre hoy día porque son ellos los encargados de transmitir esta información a los alumnos y proporcionarles las herramientas adecuadas en cada situación. 
Conclusiones: 
La formación docente puede ser examinada a través de sus dos categorías de análisis más importantes: la práctica pedagógica y el saber pedagógico, las cuáles se caracterizan por su complejidad. El docente desde el deber ser de su actuación profesional, como mediador y formador, debe reflexionar sobre su práctica pedagógica para mejorarla y/o fortalecerla y así elaborar nuevos conocimientos, pues, en su ejercicio profesional continuará enseñando y construyendo saberes en los diversos espacios de mediación donde convergen símbolos y significados en torno a un currículo oficial y uno oculto. Desde esta perspectiva la reflexión constituye un componente determinante porque es un proceso de reconstrucción de la propia experiencia que logra: (a) reconstruir situaciones donde se produce la acción; lo que conduce a que los docentes redefinan la situación donde se encuentran reinterpretando y asignando nuevo significado a las características conocidas, (b) reconstruirse a sí mismos como docentes que permite tomar conciencia de las formas en que estructuran sus conocimientos, afectos y estrategias de actuación y (c) reconstruir los supuestos acerca de la práctica pedagógica. La reflexión así desarrollada es una forma de practicar la crítica con el objetivo de provocar la emancipación de las personas, cuando descubren que tanto el saber pedagógico como la práctica pedagógica son construcciones sociales de la realidad que responden a diferentes intereses que pueden cambiar históricamente (Gimeno y Pérez, 2000); no obstante, la experiencia se convierte en credencial para el ejercicio de la docencia. En la mayoría de los casos esta vida experiencial es asociada con los años de servicio y/o trabajo profesional; lo que supone que a mayor cantidad de años de ejercicio docente más experiencia se posee, lo cual conduce a confundir antigüedad con experiencia. Es posible, entonces, transformar las prácticas pedagógicas, si se generan los espacios institucionales necesarios para reflexionar acerca de los supuestos que las sustentan. Se requiere para ello una disposición individual favorable a la crítica y a la aceptación de la incertidumbre y la propia vulnerabilidad, que, a su vez, necesita de una sociedad democrática y respetuosa de la diversidad y del espacio del otro. 

  
TEXTO 3 
Título: Formación docente: hacia una definición del concepto de competencia profesional docente. 
Cita APA: Nova, A. P. (2011). Formación docente: hacia una definición del concepto de competencia profesional docente. Revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado,p.p 67-80. 
Resumen: 
Este  artículo  presenta  algunos  antecedentes  que  buscan continuar la  reflexión hacia una nueva   visión sobre el proceso formativo tomando en cuenta la descripción de los enfoques por competencia en  vigencia  y  las principales definiciones   del  término  aplicadas  a  la  formación docente; otro propósito de este texto es poder delinear un marco de  referencia  y  así  identificar  qué  competencias  se  necesitan  para  tal proceso.  
 También se ejemplifica esta situación considerando algunas experiencias internacionales relativas a  las repercusiones que tiene el  mencionado  enfoque en la formación inicial  y en el currículo universitario. 
La   tercera parte de este documento  se centra en caracterizar y ejemplificar distintos referentes de competencias que suelen considerarse ‘docentes’.  
  Palabras claves: formación  inicial docente,  enfoque   por  competencias,  transferencia,   competencias docentes,  profesional competente. 
Justificación: He elegido este texto porque destaca la relevancia de la competencia y profesionalidad, dato que considero bastante útil para la formación de grandes profesionales que sepan actuar y tomar medidas ante cualquier problema o situación que se les presente. 
Conclusiones: En consecuencia, un profesional competente, e incluimos aquí al profesor, debe ser capaz de transferir y adaptar, en el marco de su desempeño laboral, uno o varios esquemas de actividad a diversas situaciones o problemas que se le presentan, ya que la competencia no es tanto una característica del trabajo en sí, sino de quienes lo ejecutan bien. Por esto, las competencias no se adquieren en una etapa de formación inicial y se aplican sin más, sino que se crean y se recrean continuamente en la práctica profesional, y además de todo lo anterior, contienen un fuerte componente reflexivo y ético relacionado con la ejecución profesional a la que se vincula. De hecho, como señala Monclús (2000), las competencias adquieren sentido en relación con la innovación permanente en la práctica profesional. Y dicha innovación está estrechamente vinculada también con los procesos de evaluación, en donde se garantice el dominio de los aprendizajes. Y, ya finalizando, citamos a José Tejada y Antonio Navío (2005) quienes también incorporan en esta descripción conceptual el elemento de la experiencia, diciendo que:  
“… las competencias son sólo definibles en la acción. Las competencias no son reducibles ni al saber, ni al saber hacer, por lo tanto no son asimilables a lo adquirido en formación. Poseer unas capacidades no significa ser competente. Es decir, la competencia no reside en las capacidades sino en la movilización misma de los recursos. Para ser competente es necesario poner en juego el repertorio de recursos” (Tejada y Navío, 2005: 3).  
  
De este modo, en las fases sucesivas de formación basados en competencia, los procesos de aprendizaje que se favorecen deben orientarse a hacia la acción del discente tomando como referente el marco organizativo en el que la situación de trabajo es también situación de aprendizaje. Lo que señalamos lo precisa muy bien José Manuel Vez (2001), al indicar que:  
  
“Al margen de lo que se diga y se haga en la formación inicial del profesorado por una buena parte de quienes se dedican a ello, creo que existen pocas dudas para el profesorado en ejercicio acerca del hecho que, independientemente de otro tipo de influencias, aprender en el puesto de trabajo – como en muchas otras profesiones – juega un papel central y dominante en su desarrollo profesional. Esto implica, a mi modo de ver, que la experiencia (y más que nada la reflexión sobre esa experiencia) es un buen medio (sin ser, claro está, el único) de adquirir las competencias pedagógicas” (Vez, 2001: 421).  
  
Es importante indicar además, que la adopción de un concepto de competencia como el señalado, trae consigo la necesidad de fomentar cambios de fondo en las instituciones, ya que requiere ser implementado en organizaciones educativas que cuenten con esquemas de gestión innovadores. Tendrán que desarrollar mecanismos de administración que incorporen la cultura del cambio y el mejoramiento continuo, así como la capacitación y actualización del personal. También los procesos de ingreso, evaluación y certificación de sufren el impacto de esta nueva forma de ver y administrar la educación, ya que la formación a lo largo de la vida, concepto actualmente en vigor y que se respalda en aquella manera de entender las competencias, tiene como consecuencia la posibilidad de ingreso y salida, de acuerdo a las necesidades del discente, y que pueda certificarse progresivamente de acuerdo a sus personales requerimientos.  
TEXTO 4 
Título: Análisis documental del proceso de formación docente acorde con la sociedad del conocimiento. 
Cita APA: Salazar-Gómez, E., & Tobón, S. (2018). Análisis documental del proceso de formación docente acorde con la sociedad del conocimiento. Espacios, p.17. 
Resumen 
En este artículo se realizó un análisis documental en torno a los procesos de formación docente, empleando la cartografía conceptual, la cual constituye una nueva perspectiva para construir y abordar los conceptos científicos y académicos. El principal logro fue que se sistematizó el concepto de formación docente en el marco de los retos de la sociedad del conocimiento, tomando como referencia la socio formación. Palabras clave: Formación docente, socio formación, sociedad del conocimiento. 
Justificación: He elegido este texto porque refleja la importancia de la formación que debe recibir el docente hoy día ya que es fundamental para el conocimiento y desarrollo en sociedad. 
Conclusiones: 
A partir del análisis documental realizado en este artículo, una primera conclusión, es que los procesos de cambio social y educativo originan la modificación del trabajo que el docente debe realizar en el aula, así como la formación y valoración que la sociedad hace de su función y desempeño; la  imagen y rol del docente se ven seriamente impactados por las nuevas exigencias a las que se encuentra sometido (Vaillant, y Marcelo, 2015); en este sentido, los procesos educativos son los principales medios por los cuales se les hace partícipes a los ciudadanos, el conocimiento para el desarrollo de destrezas y habilidades que les permita lograr condiciones dignas de vida y educación (García, Heredia, y Martínez, 2016). Una segunda conclusión es que, desafortunadamente, la reforma educativa en México plantea, entre otros puntos: la autorregulación del aprendizaje y la utilización de las TIC para el trabajo colaborativo, pero en la práctica no existen estrategias y acciones directas para el logro de este propósito. Por ley, solo existe un plan nacional para formar maestros para las escuelas urbanas; esto no contempla las necesidades de formación docente de acuerdo con el contexto en que desarrolla la práctica educativa, como es el caso de los docentes rurales, en las que no se considera la necesidad de trabajar una lengua originaria, ni la necesidad de formar al maestro para escuelas uni o bidocentes; asimismo, no se ha permitido a las escuelas formadoras de docentes adecuar el modelo educativo de acuerdo con sus necesidades de contexto (Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2016). En tercer lugar, el gran reto que el sistema educativo enfrenta con la formación de ciudadanos para la sociedad del conocimiento solo puede superarse con profesionales competentes, actualizados, innovadores y capaces de trabajar en equipo con otros agentes educativos y sociales (Canto, 2016). Para ello se requiere de una política educativa y de formación que contemple el desarrollo de las competencias necesarias para el mejoramiento de los procesos educativos en las instituciones formadoras. Una de las principales contribuciones de este documento es reflexionar sobre la necesidad de desarrollar la investigación dentro de las instituciones y, a partir del enfoque socio formativo, generar estrategias de formación y actualización docente; en este sentido, las instituciones formadoras están comprometidas a buscar alternativas de formación y actualización, que generen los perfiles y competencias necesarias en la formación de ciudadanos para la sociedad del conocimiento. 
 Ángela Mancilla Calderón


Texto 1
El rol del docente en el contexto actual.
Cita APA
Garcés, R. R. (2010). El rol del docente en el contexto actual. Revista electrónica de desarrollo de competencias2(6), 115-123.
Justificación
Este artículo lo he elegido porque me parece fascinante el cambio evolutivo del rol docente años atrás hasta la actualidad.
Resumen
En este texto se resalta y se reflexiona sobre la actividad profesional docente. El profesor trabaja en un mundo en cambio, “postmoderno”; pocos contradecirían que el carácter y las exigencias del trabajo del profesor han cambiado profundamente con el correr de los años. Para mejor o peor la enseñanza ya no es lo que era. Ahí están las necesidades de los alumnos de educación especial de aulas comunes que hay que satisfacer. Los programas curriculares están en constante cambio, a medida que se van multiplicando las innovaciones van aumentando las presiones por los resultados, tanto a nivel interno de la escuela como a nivel externo de la familia y de la sociedad. Los padres quieren que los profesores le presten más atención a sus hijos y los estudiantes necesitan que el profesor los escuche y le dedique más tiempo a sus problemáticas personales. La tarea del docente es cada vez más difusa.
Palabras claves: programas, intensificación, formación inicial, competencias del educador.
Conclusión
Una cuestión no menor, a la hora de definir el nuevo rol del docente y el aprendizaje profesional, es atender a la matriz bajo la cual ese docente ha recibido su formación de base, su formación inicial. Esta es una tarea que han de resolver las instituciones formadoras de este profesional que tiene como misión educar a las generaciones de niños y jóvenes de una sociedad en permanente cambio, donde ya no es el depositario del conocimiento.
 El lugar del profesor en un nuevo modelo escolar, lejos de quedar menoscabado, se fortalece porque se trata de reprofesionalizar a la profesión misma y no solo a cada maestro en particular… se trata de hacernos fuertes, héroes como dice Alberto Hurtado, en lo que define la profesionalidad misma de la docencia y su función social: enseñar para que otros aprendan y emprendan lo que no podían aprender ni emprender.
 La definición del rol docente y la construcción de su identidad han acompañado a los diferentes procesos de maduración y diferenciación del sistema educativo. En la actualidad, en el contexto educacional Chileno, el profesor es un profesional que ha perdido su status social, sin embargo las familias, las instituciones y la sociedad en su conjunto le atribuyen una gran responsabilidad del éxito o del fracaso en termino de los aprendizajes y de los desempeños laborales. 
 Texto 2
Reflexiones sobre el papel docente en la calidad educativa
Cita APA
Chehaybar y Kuri, E. (2007). Reflexiones sobre el papel del docente en la calidad educativa. Reencuentro, (50).
Justificación
He elegido este artículo porque se recogen reflexiones referente a la situación que hay actualmente de la educación en cuanto a su calidad y creo que es un tema interesante a tratar.
Resumen
El artículo que se presenta a continuación plantea un conjunto de reflexiones en torno a la situación actual de la educación superior en cuanto a su calidad, considerando para esto indicadores como: equidad, pertinencia y eficacia. Se analiza cómo desde las aulas el docente puede contribuir con esta ardua tarea al asumirse con un nuevo papel más activo y transformador, lo cual implica cambios sustanciales tanto en su formación como en su práctica profesional.
Se espera que las reflexiones planteadas contribuyan a ampliar el debate en torno a la importancia que tiene el papel del docente en el logro de la calidad educativa.
Palabras claves: Educación superior, calidad educativa, formación docente.
Conclusiones
Alcanzar la calidad educativa planteada ésta como aquella que es pertinente, eficaz y equitativa, requiere del esfuerzo de todos y cada uno de los elementos y actores involucrados en el sistema educativo. En este sentido no basta con establecer políticas para alcanzar la calidad, con modificar planes y programas de estudio de acuerdo con una lógica de mercado, con otorgar un mayor financiamiento a la investigación y a las IES, si no se atienden los microespacios, es decir los acontecimientos que se presentan en las aulas y sobre todo a los actores presentes en éstos: el docente y el estudiante, de aquí la necesidad de considerar sus necesidades, propuestas y perspectivas de formación. De este modo la calidad no se adquiere únicamente a través de instrumentos, implica además una formación científica y humanista que propicie en los estudiantes el análisis, la reflexión, la creatividad y que se les forme para que lleguen a ser constructores y reconstructores del conocimiento. Lograr esto requiere que los docentes se formen desde una perspectiva que considere a los participantes del proceso enseñanza-aprendizaje como seres capaces e iguales, que valoren la riqueza de interaccionar con el otro, de dialogar, de expresarse, de aprender y enseñar al mismo tiempo. Se requieren docentes conscientes de su labor, que sean investigadores en y de su propia práctica, que se cuestionen y cuestionen constantemente la realidad, que observen, que reflexionen sobre su entorno inmediato y que generen alternativas a las situaciones de la realidad que así lo requieran. Por lo tanto, en la actualidad se necesita de un docente más protagónico, que pueda ejercer un papel realmente profesional, un docente autónomo que, en lugar de tener siempre que acatar y ejecutar órdenes, tenga espacio para tomar decisiones con base en las características específicas del proceso de enseñanza. Se requiere un nuevo papel del docente, lo cual generará una serie de retos, no sólo para los programas de formación y los formadores, sino también para las IES y los propios profesores. Sin embargo, el cambio es necesario, ya que es en las aulas y en la formación y práctica docentes en donde es necesario comenzar los procesos para alcanzar la calidad educativa.
 Texto 3
Risa y aprendizaje: el papel del humor en la labor docente
Cita APA
Jáuregui N.E & Fernández S.J (2009) Risa y aprendizaje: el papel del humor en la labor docente. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 66 (23,3) 181-202.
Justificación
He elegido este artículo porque me parece un tema interesante sobre el que informarse ya que bajo mi punto de vista también hay que darle un toque de diversión y humor a la escuela creando así ganas de aprender y de asistir a clase.
Resumen
Numerosas corrientes pedagógicas en las últimas décadas han fomentado el humor, la diversión y la risa en la labor docente, citando numerosos beneficios: establecer una mejor relación con los estudiantes, reducir el estrés y la ansiedad, gestionar el conflicto, proporcionar una recompensa emocional que motive la participación y el estudio, y comunicar la materia más eficazmente, estimulando la atención, la creatividad y la memoria. En este artículo se evalúa la justificación teórica y empírica de este modelo más “lúdico” del aprendizaje, y se matizan algunas de las ideas que suelen proponerse en este sentido.
Palabras claves: Humor, Risa, Diversión, Juego, Lúdico, Enseñanza, Aprendizaje, Comunicación, Creatividad, Motivación, Procesos cognitivos, Relación interpersonal, Memoria, Estrés, Depresión, Burnout, Terapia.
Conclusiones
El humor, como la labor docente en general, es un arte que requiere criterio, trabajo y muchas horas de experiencia. No es ninguna panacea, y ni siquiera podemos afirmar que se trate de algo prioritario. Pero sí se trata de un elemento que el proceso evolutivo ha incorporado, mediante el juego, al proceso natural de aprendizaje, y sus beneficios están hoy en día bien constatados. Un toque de humor empleado juiciosamente puede reducir tensiones y barreras, motivar el aprendizaje y estimular los procesos cognitivos tan fundamentales en el proceso educativo. Es también un tema serio, que vale la pena aprender y enseñar.
Texto 4
El rol del tutor en los entornos virtuales de aprendizaje.
Cita APA
Silva Quiroz, J. (2010). El rol del tutor en los entornos virtuales de aprendizaje. Innovación Educativa10(52).
Justificación
He elegido este artículo porque creo que es un tema muy común y actual ya que la tecnología está abundando cada vez más en los centros educativos como una estrategia más para enseñar y aprender.
Resumen
Cuando se aplican las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), su potencial transforma los ambientes de enseñanza y de aprendizaje, lo cual permite crear entornos virtuales de aprendizaje (EVA), con enfoques metodológicos no tradicionales que transitan del aprendizaje individual al colaborativo, y de la transmisión a la construcción del conocimiento. En estos entornos el papel del tutor es determinante para el éxito de la actividad formativa centrada en el alumno. Este artículo entrega una visión general de dicho papel en los EVA, las áreas de su accionar y las cualidades requeridas. 
Palabras clave: Tutoría online, entorno virtual de aprendizaje, e-learning, colaboración.
 Conclusión

El tutor es vital para el éxito de las experiencias formativas en entornos virtuales de aprendizaje, por esta razón es necesario que tome conciencia de su nuevo rol y se forme para desempeñarlo adecuadamente. En la medida que las nuevas generaciones de docentes se instruyan en esta forma de enseñanza, dominen el uso de los espacios virtuales, se tendrán educadores debidamente preparados para cumplir con su función tutorial (Salmon, 2000). La animación del entorno virtual permite al tutor concientizarse de los progresos de los participantes en la construcción y adquisición de conocimiento, pudiendo asistirlos en sus problemas, conectar a aquellos que comparten intereses, facilitar la colaboración al interior de los grupos de trabajo, ver el efecto y eficacia de las actividades y discusiones propuestas.

Carmen Moreno Ruiz

Referencias Bibliográficas

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Nova, A. P. (2011). Formación docente: hacia una definición del concepto de competencia profesional docente. 
Revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado, p.p 67-80. 

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Buitrón Buitrón, S., & Navarrete Talavera, P. (2015). El docente en el desarrollo de la inteligencia emocional: reflexiones y estrategias.

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